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Un lugar donde amar doblemente

Microrrelatos 2025

Mi abuela siempre decía que la felicidad es como el buen vino: hay que dejarla reposar. Aquí en nuestro pueblo de La Mancha, donde las casas se van quedando vacías y el silencio crece entre los campos de viñedos, encontré la mía en los ojos de Laura. Mientras otros marchaban a la ciudad, nosotras decidimos quedarnos, rescatar la bodega familiar, sentir la tierra bajo nuestros pies. Los vecinos que quedan ya no murmuran cuando nos ven de la mano entre las vides. Han aprendido que el amor, como las uvas, florece donde menos se espera.

 

 de Daniel Guerrero López